El cambio climático altera la rotación del planeta

Un buen globo terráqueo simula a nuestro planeta en tres dimensiones girando de forma perfecta sobre un eje que une el Polo Norte y el Polo Sur pero la realidad es un poco más compleja: el eje de rotación de la Tierra oscila constantemente -aunque sea en una medida relativamente pequeña.

Uno de los factores que está provocando una oscilación de este eje es el cambio climático y la alteración que este fenómeno global provoca en la masa del agua y el hielo que se encuentran en la superficie terrestre, según los datos difundidos por un equipo de expertos de la NASA a través de un artículo publicado el pasado 8 de abril en la revista Science Advances.

Los polos geográficos —los extremos norte y sur del eje en torno al cual gira la Tierra— oscilan a lo largo del tiempo debido a pequeñas variaciones en la atracción de la Luna y el Sol y, potencialmente, al movimiento del núcleo y el manto de la Tierra. Pero los cambios en la superficie del planeta también pueden alterar los polos. Se bambolean cada temporada al cambiar la distribución de la nieve y la lluvia, y también a lo largo de largos períodos. Hace unos 10.000 años, por ejemplo, la Tierra se despertó de un congelador y se derritieron las capas de hielo que tapizaban lo que hoy es Canadá. A medida que la masa de hielo escapaba, y la corteza deprimida emergía, la distribución de la masa del planeta cambió y el polo norte comenzó a desplazarse hacia el oeste. Este patrón se puede ver claramente en los datos de 1899 en adelante. Sin embargo, un reciente zig-zag en la trayectoria del polo norte (y el movimiento opuesto en el polo sur) sugiere que un nuevo cambio está en marcha.

Expertos del Jet Propulsion Laboratory (JPL) de la NASA, fueron quienes encabezaron esta investigación, un dato sobresaliente y bastante curioso fue que uno de los factores que impulsó en gran medida el eje de giro de la Tierra fueron las 7,500 gigatoneladas de hielo de Groelandia que se derritieron durante el siglo XX en el océano, haciendo que este se desplazara al menos 10 centímetros por año, o sea al menos 10 metros en 100 años.

NASA/ JPL-Caltech

EN LA IMAGEN: la línea azul representa la deriva natural del eje de giro de la Tierra, pero la influencia de los tres factores (en línea ­de puntos) ha desplazado este eje de giro a la posición marcada por la línea rosa.

Anteriormente un grupo de científicos había atribuido el movimiento polar a los efectos del rebote glaciar (fenómeno en el que la Tierra rebota de manera lenta a su posición original luego de que los glaciares se derritan).

Surendra Adhikari del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la Nasa, comentó:

¨El rebote glacial es responsable de este movimiento del eje de giro de la Tierra¨.

Debido a la pérdida de hielo que sufrió Groenlandia, se le atribuyó como principal contribuyente de la masa que se transfiere a los océanos, provocando el aumento del nivel del mar y una deriva en el eje de rotación de la Tierra.

“Existe un efecto geométrico acerca de que si se tiene una masa que está a 45º del Polo Norte (Groenlandia) o del Polo Sur (Glaciares Patagónicos), tendrá un impacto más grande en el cambio del eje de giro de la Tierra que en un eje”, comentó Eric Ivans de JPL.

Alrededor del año 2000, el polo dio un giro hacia el este; dejó de ir a la deriva hacia la Bahía de Hudson, Canadá, y comenzó a ir a lo largo del meridiano de Greenwich, en dirección a Londres. En 2013, Jianli Chen, geofísico de la Universidad de Texas en Austin, fue el primero en atribuir el cambio repentino al derretimiento acelerado de la capa de hielo de Groenlandia. El resultado sorprendió a su equipo. “Si está perdiendo suficiente masa como para cambiar la orientación de la Tierra, eso es una gran cantidad de masa”, dice John Ries, colega de Chen en la Universidad de Texas. El equipo encontró que la reciente pérdida acelerada de hielo y el aumento del nivel del mar asociado representaron más de 90 por ciento del último cambio polar. Por supuesto que eso incluye pérdida de hielo en todo el mundo, pero “Groenlandia es la parte del león de la pérdida de masa”, dice Ries. “Eso es lo que está causando que el polo cambie su naturaleza”.

Crédito: NASA/JPL-Caltech
¿Un cambio tan dramático podría ser tan simple? En un nuevo estudio publicado en Science Advances, Surendra Adhikari y Erik Ivins, dos geofísicos del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, creen que otro mecanismo podría estar en juego: los cambios en la cantidad de agua contenida en los continentes. Como el equipo de Chen, Adhikari e Ivins compararon los datos recolectados por el satélite del Experimento de Recuperación Gravitatoria y Clima (GRACE, por sus siglas en inglés) de la NASA, que mide los cambios en el campo gravitacional de la Tierra, con las medidas del Sistema de Posicionamiento Global (GPS) del polo norte y sur. Pero Adhikari e Ivins tienen un par de años de datos adicionales. Ellos también incorporaron características de pequeña escala dentro del conjunto de datos de GRACE que están más directamente relacionadas con el almacenamiento de agua terrestre.

Aunque la causa predominante del desplazamiento de los polos todavía resulta ser Groenlandia, un reciente período de sequía que ha invadido Eurasia también está impulsando el movimiento del polo hacia el este, dice Ivins. Con menos lluvia en un continente a lo largo del tiempo, comienza a desprender algo de masa y Adhikari e Ivins piensan que el cambio repentino podría ser el último de una serie de alteraciones en la deriva que ocurren cada década y que no se ha podido explicar. Eurasia, que era bastante exuberante hace 10 años, no es el único continente que experimenta una sequía. “Creemos que esto está sucediendo todo el tiempo”, dice Ivins. “Es un fenómeno natural que caracteriza todas las series temporales de rotación de la Tierra desde 1899”.

Los datos no indican si los recientes cambios climáticos son causados por el ser humano, pero personalmente Chen cree que el cambio drástico en el polo tiene que ser el resultado de las actividades humanas. Mientras tanto, Ivins piensa que va a ser capaz de extraer datos del cambio climático antropogénico de los datos generales en otros seis meses aproximadamente. Dado que el movimiento polar y la variabilidad climática parecen estar estrechamente relacionados, los científicos pueden observar los registros históricos del movimiento del polo (que se remontan a mucho antes de la llegada de GPS y el satélite GRACE) e identificar los cambios en el clima de la Tierra. Si esos cambios son menos dramáticos de los que vemos hoy, dice Ivins, entonces los científicos podrían decir que el calentamiento global tiene una influencia controladora sobre los polos de la Tierra.

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